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12.11.15

Nelly Díaz revela 8 episodios desconocidos de los 39 días de paro del Registro Civil

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Por Ricardo Ahumada
Durante las cinco semanas de paro recibió una ola de memes, aplausos, gritos en la calle y hasta el bloqueo de sus propios documentos, incluida la tarjeta del banco donde le depositan su sueldo. Ahora ya, de vuelta a la realidad, la “agitadora” desclasifica los momentos más complejos de la movilización.

A tres días de abrir nuevamente las puertas del edificio ubicado en Huérfanos 1570, Nelly Díaz aún no descansa. Tras la extensa movilización que llevó adelante la Asociación Nacional de Funcionarios del Servicio de Registro Civil e Identificación (Anercich), que ella encabeza, la dirigente está preocupada de restablecer el servicio y volver a la normalidad lo antes posible. Con un ojo puesto en el cumplimiento de los acuerdos.

Durante las cinco semanas de paro recibió una ola de memes, aplausos, gritos en la calle y hasta el bloqueo de sus propios documentos, incluida la tarjeta del banco donde le depositan su sueldo. Ahora ya, de vuelta a la realidad, la “agitadora” desclasifica los momentos más complejos de la movilización.

1.- La negociación

“Yo dije no puedo estar contenta con 39 días de movilización. Fueron 39 días de no atender a los usuarios como corresponde, a pesar de que los atendíamos igual. Pero no podría estar contenta si negociamos una semana y perdimos cinco. En cinco semanas nadie nos llamó y en una semana negociamos. O sea, el gobierno podría haberse ahorrado cinco semanas. Entonces, cuando a mí me preguntan qué le dice a los usuarios yo digo que tenemos responsabilidades compartidas. Pero yo nunca he visto, y lo decía el otro día, a un periodista preguntando cuál era la responsabilidad del gobierno en esto. Siempre nos preguntaban a nosotros. Nos achacaban los medios a nosotros nomás la responsabilidad de los usuarios”.

2.- Dipres quiebra la mesa

“No influyó absolutamente nada los bonos de Banco Estado. Ninguna relación. Nosotros no miramos para el lado cuando hemos negociado. Nunca, nunca, nunca. ¿De parte de ellos? Puede haber sido, pero de parte de nosotros no. Si nosotros estábamos conversando con la Dirección de Presupuestos (Dipres), llevábamos dos reuniones y en la segunda reunión ellos cortaron la mesa. Si ellos no quiebran la mesa, no hay movilización. La movilización surge de ahí. No sé, quizás ellos creerían que nosotros nos estábamos aprovechando de esa situación (del Banco Estado), pero no. Son mundos distintos. Desconozco lo que ellos pensaron, pero nunca lo hablamos. Conversamos re poco con ellos, en todo caso”.

3.- Las respuestas del Gobierno
“Nosotros sabíamos que la directora del Registro no podía negociar porque no tenía la facultad. Y yo creo que la ministra tampoco apareció en su momento porque tampoco tenía la facultad. Lo que siempre he dicho: creo que de alguna manera la ataron de manos y quien estaba ahí, quien no quería negociar con nosotros era alguien de la subsecretaría del Interior. Yo creo que de ahí es donde nació todo este odio a los funcionarios del Registro Civil. Ellos pensaron que íbamos a estar unos pocos días. Nunca le tomaron la real dimensión de esta movilización. A lo mejor pensaron que nosotros íbamos a asustarnos un poco e íbamos a decaer. Pero eso nos levantó más”.

4.- La salida de la directora del Registro Civil, Teresa Alanis

“Cuando le piden la salida de la directora nacional, bueno, primero decir que ella hacía muchas gestiones en el Servicio y cuando le pidieron la renuncia sabíamos para dónde iba a ir la mano. O sea, por algo le pidieron la renuncia, porque ella no se prestó para aplicar tanta mano dura. Pasó lo mismo con la radicalización. Porque aunque estábamos parados, igual atendíamos a los usuarios. No nos podíamos desentender de todo. Igual seguimos atendiendo a la gente. En el 2013, a pesar de que duramos como 18 días hábiles en paro, desde el tercer día estábamos sentados negociando. Entonces cuando tú estás así no puedes radicalizar porque ya estás negociando. Que te guste o no te guste lo que te están proponiendo es una cosa, pero siempre estás en contacto con las autoridades. Con la ministra de Justicia de ese tiempo, con la subsecretaria de Justicia. Entonces, siempre hubo un diálogo, una comunicación. Que las propuestas no nos gustaran era otra cosa, pero aquí no po, fueron cinco semanas de un país de sordos”.

5.- La divulgación de sueldos

“Fue un mito que derribamos. Yo tenía que andar en todas partes con mi liquidación de sueldo. Esa fue la primera estrategia comunicacional del Gobierno, decir que nosotros estábamos sobre pagados, que nuestros sueldos eran mejores que otras reparticiones. Fue un mito que nos costó derribar, que nos costó harto. Porque los medios de comunicación no estaban de parte de nosotros, estaban de parte del gobierno. Y yo donde andaba, andaba con mi liquidación de sueldo. A quien quisiera verla se la mostraba. Entonces, ellos decías muchas cosas pero yo en la práctica, objetivamente, les decía que ellos estaban mintiendo. Creo que hicieron muchas cosas sucias para irse en contra de los funcionarios.

Estamos en el Gobierno Transparente, pero no estamos con lo que realmente ganamos. Yo aparecí ganando un millón 450 mil pesos y yo nunca he ganado eso. Pero no me voy a desgastar en eso. No me voy a desgastar en decir más cosas. O sea, ellos van a decir lo que quieran y lo puedo descartar, pero los medios nunca van a publicar lo que es cierto”.

4.- La aparición de afiches contra los trabajadores


“Un día llegué a la oficina y estaba todo invadido, todos los alrededores de la oficina, no con panfletos sino unos tremendos afiches. No era menor el gasto, no era un particular común y corriente que hablaba mal de mí o de los funcionarios del Registro Civil. O sea, muy bien hecho, bien montado, con recursos. Entonces, ¿Qué vas a hacer con el poder del dinero y el poder de la política? Nada”.

5.- La reacción de la calle
“Hay video de una cabra joven que se puso a gritarme. Lo que pasa es que algunos se quieren hacer famosos gritando cosas en la calle, las graban y las suben a los medios o las plataformas que hay. Yo recibo hartas felicitaciones y de verdad. Pero, por ejemplo, el otro día iba por un café a las once de la mañana y unos señores que estaban ahí me dicen ‘anda a trabajar’ y yo me devuelvo po, porque es fácil gritar pero el caballero estaba a las once de la mañana sentado en un café. Entonces la gente es muy buena para andar gritando para hacer famosa, pero a mí cuando alguien que realmente trabaje en este país me grite algo, yo me voy a devolver y con todo el respeto le voy a contestar. Pero aquí la gente grita tonteras por hacer famoso. Ayer atendimos todo el día y nadie trató mal a los funcionarios.

“Aquí es re fácil gritar escondiendo la cara y sobre todo a una mujer. Porque yo no he visto por ejemplo tantos memes a los que se coludieron con el confort, las farmacias. A esos los aplaudimos po y son trabajadores de ellos mismos los que te gritan en la calle. O sea, aquí es un delito pelear por la clase trabajadora, pero no es delito coludirse en los grandes carteles del confort, de las farmacias. Bueno, no les van a gritar nunca porque ellos están muy lejos del pueblo. Entonces aquí como que de repente se ensañan contra las mujeres. Esa es la sociedad. Aquí son mujeres con las que se ensañan porque si fueran hombres sería distinto”.

6.- Las conversaciones con Javiera Blanco

“La única vez que vi a la ministra antes de la movilización fue cuando ella llegó y se presentó. Esa fue la única vez. ¿Y durante la movilización? Yo la vi en forma escondida, creo que en una o dos oportunidades. Hasta que ya ella decidió llamarnos en forma oficial. Y eso fue la última semana. Y en resumidas cuentas, cuando nos llama del ministerio nos reciben los asesores, si después aparece la ministra. Si la ministra no se toma fotos con nosotros, firmamos un protocolo a escondidas. O sea aquí los funcionarios del Registro Civil pasamos a ser de segunda clase. Fue una negociación donde ella estaba al frente y nosotros estábamos al otro lado. Fue nada más que eso”.

7.- La reunión en la oficina del marido de la ministra

“La cita en la oficina de su marido no fue una negociación. Eso fue una cuestión totalmente informal. Se suponía que yo no tenía que decirla, pero cuando ella empezó a hablar que sí se había reunido hartas veces conmigo yo dije eso porque era la única vez que me había juntado con ella. Porque ella quiso decir que ‘yo me he reunido muchas veces y no pasa nada y ellos son intransigente’ y por eso dije eso. Pero fue la única vez”.

8.- Denuncia ante la OIT

“Cuando estábamos en la movilización fuimos a la OIT. Llevamos una carta originalmente y de la misma OIT nos dijeron ‘no, hagan esto porque esto resulta más que una carta, hagan un recurso de queja. Estos son los procedimientos, estos son los caminos y por este camino vamos a conseguir cosas’. Y lo que más nos pidieron es que no abandonáramos eso, aunque depusiéramos la movilización. Y el compromiso lo teníamos de la semana pasada, no hoy día. Hoy llevamos el recurso de queja. Nos dicen que el viernes se va por valija diplomática a la organización, que está en Ginebra, y le van a seguir el curso. Y la queja es porque nos amenazaron con la ley de seguridad interior del Estado, con los despidos, con los rompehuelgas, porque empezaron a contratar gente para que hicieran nuestra pega”.


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