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4.1.16

Los retrocesos para los derechos de los trabajadores en la Reforma Laboral

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A más de un año de su presentación, expertos realizan un balance del camino legislativo que ha recorrido el proyecto, el que ha estado, a juicio de los consultados, marcado por los retrocesos en materia de derechos laborales, además del “fuego amigo” que ha torpedeado la iniciativa, según la CUT.

Distintos actores sociales hicieron un balance a más de un año que la Reforma Laboral inició su proceso legislativo, en el cual a juicio de algunos expertos, se han verificado retrocesos en un proyecto que ya consideraban deficitario respecto del objetivo de generar más derechos para los trabajadores y sindicatos.

El abogado laboral de la Universidad Diego Portales, José Luis Ugarte, plantea que la Reforma Laboral implica sólo retrocesos para los derechos de los trabajadores, tanto que caracteriza a la iniciativa como un “proyecto de flexibilidad laboral”, y ejemplificó con la introducción de los pactos de adaptabilidad, los cuales permitirán al empleador distribuir de manera más libre los horarios de trabajo de los trabajadores.

Otros retrocesos, a juicio de Ugarte, tienen que ver con los requisitos para formar sindicatos, ya que quedaría instituido que sus integrantes deben representar al 50 por ciento de los trabajadores; así también la figura de los servicios mínimos en caso de huelga y la ampliación del plazo para hacer efectiva la huelga, que ahora serían hasta cinco días, además de que ahora el empleador podrá exigir, sin acuerdo del sindicato, que los trabajadores voten cada cinco días el fin de la huelga, o que se elimina el fuero retroactivo en la constitución de un sindicato: “Cuando digo retrocesos no es que sean avances que están mal hechos, no, los trabajadores quedan en peor pie que la legislación actual”, asegura el jurista

En tanto, el abogado Ugarte sostiene que a la luz de todos estos elementos, el apoyo de la CUT a la Reforma Laboral se explica, entre otras cosas, por “la tozudez, una lealtad mal entendida por el Partido Comunista, que es el que controla a la CUT ahora, que lo hace montarse un relato ficticio de que esto es un avance, y por otro lado ignorancia”, y califica como “sorprendente” que muchos de estos retrocesos no sean entendidos por los dirigentes sindicales.

Finalmente, José Luis Ugarte se mostró pesimista respecto de la posibilidad que el proyecto pueda dar marcha atrás, dado que desde la CUT se han conformado con defender la iniciativa “tal cual salió de la Cámara” como si fuera un avance, y planteó que, salvo excepciones, los parlamentarios tienen una concepción neoliberal del trabajo. Una de los pocos aspectos que se pueden rescatar de este proceso, a juicio de Ugarte, es que los trabajadores han notado que han sido abandonados por los partidos políticos.

“Que el movimiento sindical chileno sepa que está solo y que no tiene ninguna influencia en el proceso político, y que tú tienes senadores y parlamentarios completamente cooptados por la ideologíaempresarial –ya ni siquiera por el mundo empresarial en términos de boletas y esas cosas-, de manera tal que ven con alivio que no haya sindicatos, es un proceso necesario, y creo que prepara al movimiento sindical para algo que es obvio: si no se tiene poder, no se puede pretender jugar en la política como se pretendió hacer en esta vuelta”.

Gonzalo Durán, investigador de Fundación Sol, sostuvo que la fuerza sindical en Chile está muy mermada, teniendo en cuenta que de un total de 11 mil sindicatos activos, en la mitad de ellos se verifican menos de 40 afiliados, y que en veinte años el incremento real de las remuneraciones de los trabajadores ha subido un 3 por ciento, cuestiones que desde su punto de vista “son impresentables en una coalición que se hace llamar de centro-izquierda”.

“Eso responde, efectivamente, a entender en la visión de quienes han gobernado que se pueden buscar de estas soluciones tipo “ganar-ganar”, donde al empresariado no hay que tocarle la tasa de ganancia, por ejemplo, y a nuestro modo de ver ese es un camino errado. En el contexto de las relaciones de producción siempre va a existir el conflicto entre el capital y quien vende su fuerza de trabajo. El trabajo y la acción colectiva, necesariamente tiene que estar al centro de la agenda de transformaciones”.

Gonzalo Durán destacó que en 2015, desde su perspectiva, se produjo la politización de los trabajadores en Chile, “algo bastante necesario y positivo”, y otro aspecto importante tiene que ver con la autonomía del movimiento sindical “que se puedan generar demandas que no sean las del Gobierno, sino las de la clase trabajadora”.

El ex dirigente sindical Cristián Cuevas consideró que del momento que la Reforma Laboral desechó la posibilidad de incluir la negociación por rama, esta no representa lo que se había planteado por el mundo sindical, y a esto se suma que “la Reforma se ha ido desdibujando, empequeñeciéndose, y sobre todo, al arbitrio del empresariado de nuestro país, que es cavernícola, casi primitivo, de no entender las relaciones laborales en un mundo globalizado, en donde los temas que están planteando, la verdad son bastante suaves, y que en ningún apuntan a ninguna situación distinta de seguir reproduciendo el modelo de precarización ”.

El vicepresidente de la CUT, Nolberto Díaz, si bien señaló que el proyecto “es insuficiente”, y que aún tiene mucha “letra chica, y que lleva entre medio una fórmula de reemplazo en huelga que nosotros rechazamos”, espera que se comience a saldar las deudas con el mundo sindical, ya que “nos deben todo”, aseguró el dirigente.

“Nosotros dijimos huelga sin reemplazo, sin descuelgue y sin grupos negociadores, y nos estamos encontrando con la sorpresa que ocho senadores de la Nueva Mayoría, tres del PPD y cinco de la DC se van a descolgar del ideario de la centro-izquierda. Eso nos parece grave, porque no puede ser que aquí haya fuego interno desde la propia Nueva Mayoría. En ese contexto, esperamos que todas estas ideas sean rechazadas las próximas semanas y logremos, a lo menos el piso aprobado en la Cámara”.

Nolberto Díaz fue enfático al señalar que en el oficialismo hay diferencias profundas “que son motivo de quiebre”, y que se han expresado durante la discusión sobre este proyecto, ya que que, a juicio del vicepresidente de la CUT, hay sectores de la Nueva Mayoría que le creen más al empresariado.

Díaz aseguró que los trabajadores siempre han estado estando solos políticamente hablando, y que siempre los han traicionado: “Nos traicionaron cuando hubo en Chile un golpe, durante la Dictadura asesinaron a más de 300 dirigentes sindicales y la Concertación hizo una promesa el año 1989 que, al día de hoy 25 años después no ha cumplido. Nadie puede pretender creer que nosotros somos ignorantes de esa realidad. A nosotros nos costó meter el tema laboral en el Programa de Gobierno porque no estaba, y ahora que vamos entrando al tercer año de gobierno hemos tenido traiciones al interior de la propia Nueva Mayoría”.

En relación con los procesos internos de la CUT, Nolberto Díaz señaló que el deber la multisindical es transparentar sus padrones electorales, “aquí lo que tiene que haber es un mayor nivel de transparencia de los padrones electorales, porque la misma transparencia que se les pide a los partidos políticos, es la misma transparencia pública de los padrones de la CUT. Yo creo que ese es el desafío”.

Durante la primera semana de enero, la Reforma Laboral comenzará a ser analizada por la Comisión de Hacienda del Senado, para luego ser vista en detalle por la Sala instancia desde la cual, de ser aprobada, se trasladará nuevamente a la Cámara, aunque los diputados ya han advertido que si la Cámara Alta realiza cambios sustantivos al proyecto lo rechazarán, siendo muy probable que una comisión mixta deba destrabar este eventual conflicto.

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